Es muy importante que todos los miembros de la familia se sienten a comer juntos el máximo de veces posible. Las ventajas son evidentes: es una oportunidad inmejorable de educar a sus hijos en buenos hábitos de comida; usted predica con el ejemplo; se garantiza que todos, y de manera especial sus hijos, ingieren alimentos nutritivos y saludables; practican la convivencia, que es un elemento esencial en lo que a la creación de buenos hábitos se refiere.
Para sacarle el máximo de provecho a las comidas realizadas en familia, tenga en cuenta lo siguiente:
- Si alguno de sus hijos tiene sobrepeso o es obeso, no le prepare una comida especial para él; más bien prepare una comida para toda la familia que sea adecuada para su hijo. Con ello su hijo se sentirá motivado y no discriminado.
- Ha de procurar que las comidas tengan un horario fijo. De otro modo, sus hijos tenderán a comer entre horas y probablemente alimentos poco convenientes.
- Procure no improvisar y establezca por adelantado el menú de las comidas de toda la semana. De esta forma es más fácil que toda la familia siga una dieta saludable.
- Los bocados entre horas -no más de dos o tres al día- han de tomarse al menos una hora antes de las comidas principales.
- Intente que toda la familia coma junta al menos una vez al día.
- La comida en familia ha de ser un acto de convivencia y de relación: Por tanto evite comer con el televisor encendido.
También es muy conveniente que enseñe a sus hijos a comer las cantidades que realmente necesitan. Para ello:
- No restrinja la cantidad de alimento que han de comer sus hijos por su cuenta. Consúltelo antes con un profesional de la salud. Con ello evitará que sus hijos se sienten castigados o rechazados. La comida no se ha de utilizar para premiar, consolar o castigar a sus hijos.
- Si no quieren más, no fuerce a sus hijos a terminarse toda la comida que hay en el plato.
- Insístales en que han de comer despacio. Tenga en cuenta que nuestro cerebro tarda 20 minutos en recibir y procesar la señal de que el cuerpo está siendo alimentado, y es entonces cuando el cerebro nos indica que ya no tenemos hambre. Si se come demasiado rápido, es probable que para cuando llegue esa señal al cerebro ya hayamos comido más de lo necesario.
- Le ofrecemos algunos consejos para lograr que sus hijos coman sólo lo necesario y que lo hagan despacio:
- Enséñeles a dejar los cubiertos en el plato entre bocado y bocado.
- Dígales que mastiquen y traguen el bocado que tienen en la boca antes de coger el siguiente.
- Si quieren repetir, hágales esperar cinco minutos. Si pasado ese tiempo todavía sienten hambre, sírvales una ración que sea la mitad de la primera.
- Procure que las comidas se compongan de diferentes platos; comiencen por los de bajo contenido en calorías (verduras, ensaladas, frutas) y pasen luego a los de más alto contenido calórico (pastas, carnes, huevos…)
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