| Tener
un empleo fuera del hogar puede ser muy saludable
para la mujer. Ayuda a desarrollarse, a madurar, a
conocer gente y relacionarse, proporciona independencia
y autonomía. Pero el trabajo, cuando no reúne
las condiciones apropiadas, puede ejercer el efecto
contrario, convirtiéndose en un riesgo para
la salud.
Condiciones de trabajo
Las condiciones de trabajo
son un factor que afecta de forma directa a la salud.
Un concepto, el de salud, que ha evolucionado con
el tiempo y que no se refiere exclusivamente a la
falta de enfermedad, sino también al ambiente,
al trabajo, a las relaciones sociales, es decir, a
todo aquello que afecta física o psíquicamente
a una mujer.
A la hora de analizarlas, no
sólo se debe tener en cuenta las condiciones
de seguridad que previenen los accidentes laborales
-por el uso de máquinas o herramientas-, los
incendios, etc. También es importante considerar
el medio ambiente en que se realiza ese trabajo: si
es muy ruidoso, si el lugar tiene buena iluminación,
la temperatura, la humedad, etc. En algunas tareas
que desempeñan los trabajadores se manejan
sustancias químicas o biológicas que
pueden ser contaminantes o tóxicas. Las tareas
pesadas pueden provocar daños físicos
que hay que prever. No todo el mundo tiene capacidad
para desempeñar las mismas tareas.
Además de las circunstancias
físicas, hay otras condiciones que afectan.
Por ejemplo la presión mental, el ritmo de
trabajo o la cantidad, formación adecuada para
el puesto, etc. En muchas ocasiones el estrés
que puede provocar un puesto de trabajo supone un
verdadero peligro para la salud.
La organización del
trabajo también es un elemento esencial a tener
en cuenta. Influye mucho si se trata de un trabajo
monótono, si se tiene autonomía, si
permite comunicarse con otras personas, el nivel de
participación que se puede desarrollar, etc.
Que le trabajo se adapte a
condiciones físicas y psicológicas concretas
supone un factor esencial para la salud y el desarrollo
como personas.
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