| Es inevitable
cierto deterioro con la edad, pero afrontarlo de forma
positiva puede permitir llevar una vida activa. Sólo
hay que cambiar algunas costumbres en función
de las nuevas necesidades.
Pérdidas de memoria
Las primeras pérdidas
de memoria desorientan, frustran, hacer sentir inútil,
pero se pueden superar con algunos pequeños
trucos. Por ejemplo, decidir un lugar determinado
donde dejar cada cosa permitirá encontrar siempre
lo que se busca. Elaborar listas para recordar cosas,
como los cumpleaños por ejemplo, o incluso
hacer un calendario con fechas y horas, para no olvidar
las citas es un recurso muy común. También
es muy útil dejar notas adhesivas en puntos
estratégicos. Son pequeños trucos que
no requieren mucho esfuerzo y permiten salvarse pequeño
obstáculo de la falta de memoria.
Osteoporosis
Esta enfermedad consiste en
una pérdida de masa ósea, que unida
a la falta de calcio, afecta a los huesos haciéndolos
muy frágiles, por lo que las fracturas se producen
con facilidad. La osteoporosis es un proceso lento
y, en el caso de la mujer, es habitual que se manifieste
con la llegada de la menopausia.
Prevenirla es más efectivo que tratarla después.
La pérdida de calcio puede prevenirse tomando
alimentos como leche, queso o yogures. Para ayudar
a fijar el calcio hay que tomar vitamina D, que se
encuentra en alimentos como la leche, el pescado y
los huevos. La vitamina D también se forma
bajo nuestra piel bajo los efectos de los rayos solares,
por eso es muy recomendable tomar el sol (aunque sin
exceso). La actividad física, por ejemplo dar
largos paseos, también es saludable para los
huesos.
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Problemas
reumáticos
El dolor de las articulaciones
o los músculos puede llegar a ser muy
molesto, pero peor es la inmovilidad que puede
provocar. Para evitar estos problemas no hay
que realizar grandes esfuerzos físicos
ni adoptar posturas incorrectas. También
es importante controlar el peso, para que el
organismo no haga demasiados esfuerzos.
El dolor reumático suele ser cíclico.
Hay momentos en que se hace más duro,
mientras que otras veces apenas se nota. Hay
que aprender a convivir con el dolor, se puede
llevar una vida normal aunque a veces se necesite
un poco de reposo.
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Hipertensión
y trastornos cardiovasculares
Estas enfermedades
han sido más comunes entre los hombres, pero
la mujer también pueden padecerlas. La presión
arterial sube con la edad, sobre todo después
de la menopausia, por lo que es necesario vigilarla.
Con la subida de la tensión se incrementa el
riesgo de infarto.
Un estilo de vida sana mantiene el riesgo a raya,
tanto en este caso como en las enfermedades mencionadas
anteriormente. Una dieta equilibrada permite controlar
el peso y disminuir el colesterol.
Comer pescado un par de veces a la semana, pollo en
vez de carne roja, verduras, frutas, leche (mejor
desnatada) y productos ricos en calcio a diario, evitar
las grasas animales y no tomar más de tres
huevos a la semana, supone una dieta saludable y no
muy estricta. También es bueno moderar el consumo
de alcohol, tabaco, café y sal.
Hacer ejercicio es también muy recomendable:
andar todos los días, ir a la piscina o apuntarse
a un gimnasio. Estas actividades refuerzan los músculos
y huesos, y el declive físico se hace menos
acusado.
La higiene personal es muy importante. Una ducha diaria
y una cuidadosa higiene de los pies son esenciales.
El aspecto físico
Aprender que el aspecto físico
de una persona es simplemente el reflejo de los años
y las experiencias vividas ayuda a asumir los cambios
externos. Las canas y las arrugas, que en un hombre
pueden hacerlo interesante, en una mujer suponen una
señal de envejecimiento, porque el ideal de
belleza en la mujer está unido a la juventud.
Hay que aprender a valorarse y cuidarse para sentirse
atractiva, evitando los tópicos que llevan
a tantas mujeres a someterse a tratamientos costosos
y dañinos, como dietas que maltratan el cuerpo,
cirugía, eliminación de grasa, etc.
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