| La mayoría de las dificultades en la adolescencia no son ni graves ni duraderas, pero en ocasiones pueden suponer un escollo importante en la relación con ellos. Los adolescentes empiezan poco a poco a ser más independientes, se van separando de sus padres, buscando la propia autoafirmación, muchas veces enfrentándose con ellos.
Por otra parte, a muchos padres les resulta difícil asumir esta natural necesidad de independencia. En cualquier caso lo importante, en este momento, es que exista una buena comunicación en el seno familiar, con libertad de expresión de ideas y sentimientos.
Este es el punto fundamental, no se puede educar si no hay comunicación. Hay que saber escuchar a los adolescentes, pero también hacerles ver que lo que ellos quieren o desean no siempre es posible. Viven una época de cambios tanto físicos como emocionales y hay que tener en cuenta que sienten nuevas tendencias instintivas y aún no tienen una capacidad de razonarlas, ni un equilibrio temperamental para afrontarlas con madurez.
El adolescente rechaza todo lo que recibió en la niñez porque él quiere construirse un mundo por sí solo, hecho todo por él. Por eso rechaza hasta los valores que recibió en su familia. Busca nuevas amistades y adquiere una cierta actitud de rebeldía y de crítica ante todo, partiendo de su deseo de autoafirmación.
Es en esta etapa cuando, salvo alguna fuerte influencia posterior, queda ya formado el carácter y fijada la personalidad, por ello se toman a mal cualquier restricción en sus libertades crecientes y en la capacidad para decidir sobre sí mismos.
Por otro lado, es fundamental que los padres estén de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro.
Es muy perjudicial cuando un padre se alía con su hijo contra el otro padre. A pesar de que los adolescentes puedan protestar, las normas pueden ser la base para la seguridad y pueden realmente reducir las discusiones. Éstas deben ser claras y aplicadas con justicia y de forma consistente. Las reglas también deben ser razonables y menos restrictivas según el adolescente madura y se hace más responsable.
En los adolescentes hay que ser muy cuidadosos para formar en ellos una recta jerarquía de valores (generosidad, lealtad, fidelidad, amor), destacar su importancia y darles así profundos criterios que les van a servir para evaluar la realidad, para construir su vida con serenidad, felicidad y honradez.
Durante esta etapa, el adolescente encuentra apoyo y compresión en los amigos, con los que comparte todas sus experiencias y se identifica, por lo que es importante que entable buenas amistades y que aprenda a conservarlas. |