| Existen dos tipos de vértigos; uno que tiene su origen en alteraciones del cerebro, llamado vértigo central, y otro, que se relaciona con enfermedades del oído, llamado vértigo no central o periférico.
Es importante que usted sepa a qué grupo corresponde su vértigo, ya que la forma de tratarlo y el pronóstico varían considerablemente según el tipo.
Vértigo central
Aparece como consecuencia de lesiones en algunas estructuras del cerebro:
- Lesiones del tronco del encéfalo:
- Neoplasias o tumores.
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Lesiones isquémicas o por falta de riego sanguíneo.
- Esclerosis múltiple.
- Lesiones del cerebelo.

Vértigo periférico
Es necesario puntualizar que más del 75% de los vértigos son de origen periférico.
El vértigo periférico puede cursar con síntomas auditivos o sin ellos.
- Sin síntomas auditivos (sin pérdida de audición o hipoacusia y sin ruidos involuntarios y molestos que proceden del oído o acúfenos).
Vértigo posicional benigno
Dentro de los vértigos vestibulares, el vértigo posicional benigno es el más frecuente (>50%).
El enfermo siente que los objetos giran tras un movimiento de la cabeza.
Neuronitis vestibular
Generalmente aparece en personas jóvenes tras un proceso infeccioso causado por un virus.
- Con síntomas auditivos (con pérdida de audición o hipoacusia y con ruidos involuntarios y molestos que proceden del oído o acúfenos)
Laberintitis (inflamación del laberinto del oído)
Aparece tras infecciones crónicas de oído. Se siente vértigo y disminución de la audición, apreciándose supuración en el oído infectado.
Enfermedad de Méniére
En este caso la crisis de vértigo es de larga duración (horas) y se acompaña de falta de audición (hipoacusia) y de ruidos en el oído (acúfenos).
Fármacos y tóxicos
Algunas substancias pueden provocar vértigo, como los antibióticos que son tóxicos para los oídos, la furosemida, el cisplatino, el plomo, el arsénico, etc. |