| Definición
Cuadro clínico que resulta
de la insuficiente producción de hormonas tiroideas.
El término mixedema denota un hipotiroidismo
grave con engrosamiento de los rasgos faciales e induración
de la piel.
Esta enfermedad la sufre
el 0,8% de la población, con una relación
mujeres: hombres de 10: 1. Concretamente el 6% de
las mujeres mayores de 65 años la padecen.
Clínica
La causa más frecuente
es una alteración primaria de la glándula
tiroidea, bien sea por privación de la misma
(defecto congénito, post-cirugía, post-radiación)
o por bocio (déficit de yodo, fármacos
como el litio o las hidantoínas, tiroiditis
crónica-Hashimoto-).
Suele manifestarse por
debilidad, hablar lento, alteración de la memoria,
hinchazón de las extremidades y la cara, pelo
seco, intolerancia al frío, bradicardia, piel
seca, somnolencia o depresión.
El aumento de peso suele
ser paulatino y no suele ser mayor de 10 kg.
La prueba de mayor utilidad diagnóstica son
los niveles elevados de hormona estimulante del tiroides
(TSH).
Tratamiento
Sustitutivo con L-tiroxina.
El seguimiento de los niveles
hormonales alcanzados debe hacerse cada 3 meses en
ancianos y cada 6 en pacientes adultos sin complicaciones.
Hipotiroidismo en el
embarazo
Durante el embarazo, el tiroides
puede estar ligeramente aumentado de tamaño.
Si la mujer padecía bocio hay un aumento ostensible
de éste.
Hay signos y síntomas
característicos que pueden hacer sospechar
que existe un nivel bajo de hormonas tiroideas, como
la aparición de un bocio, la ganancia excesiva
de peso, la fatiga física y mental, la piel
seca, el pelo ralo y quebradizo, el hormigueo en los
dedos, la hinchazón de manos y pies o la depresión.
La asociación del hipotiroidismo con el embarazo
es infrecuente, porque es una enfermedad que suele
asociarse con infertilidad y esterilidad.

El tratamiento se basa en la
administración de L-tiroxina. Es fácil
que durante la gestación la dosis de tiroxina
tenga que ser más elevada.
No debemos temer que la
administración de hormonas a la madre pueda
afectar al feto. El pronóstico para el neonato
es, en general, bueno si el tratamiento ha estado
bien controlado.
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